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Ni Star Wars logra llenar las salas: el estreno de The Mandalorian and Grogu confirma el desgaste del fenómeno galáctico

eliazar Posted on
Ni Star Wars logra llenar las salas: el estreno de The Mandalorian and Grogu confirma el desgaste del fenómeno galáctico

Durante décadas, estrenar una película de Star Wars era sinónimo de acontecimiento global. Bastaba el logotipo, una nave espacial o la música de John Williams para garantizar colas en los cines y cifras millonarias en taquilla. Pero algo parece haber cambiado. El estreno de The Mandalorian and Grogu ha dejado una sensación incómoda en Hollywood: incluso una de las sagas más poderosas de la historia ya no moviliza automáticamente al público.

La nueva aventura protagonizada por los personajes surgidos de The Mandalorian ha firmado el peor debut de la franquicia en Estados Unidos si se tienen en cuenta los datos ajustados a la inflación. La película arrancó con unos discretos 79,5 millones de dólares durante el fin de semana, una cifra que queda incluso por debajo del estreno de Solo: A Star Wars Story, considerada hasta ahora uno de los tropiezos más notorios de la saga.

Aunque el festivo del Memorial Day podría mejorar ligeramente las cifras y acercar la recaudación a los 100 millones, el problema ya no es únicamente económico. Lo verdaderamente preocupante para Disney y Lucasfilm es la percepción de agotamiento que empieza a rodear a la marca. Lo que antes era un fenómeno cultural incontestable ahora parece generar una mezcla de indiferencia y cansancio entre buena parte del público.

El caso de The Mandalorian and Grogu resulta especialmente significativo porque, en teoría, llegaba con varios elementos a favor. Los personajes cuentan con una enorme popularidad gracias al éxito de la serie original, el pequeño Grogu sigue siendo uno de los iconos más rentables de la cultura pop reciente y el presupuesto, relativamente contenido para una superproducción de este calibre, reducía parte del riesgo financiero.

La película costó alrededor de 166 millones de dólares y prácticamente ya ha recuperado esa cifra a nivel mundial. Sin embargo, en la industria actual eso ya no basta. Los grandes estudios necesitan éxitos sostenidos y fenómenos de masas capaces de mantenerse semanas dominando la conversación cultural. Y ahí es donde empiezan las dudas.

El estreno ha sufrido además un fenómeno cada vez más habitual en las franquicias gigantes: una fuerte caída del entusiasmo inicial. El llamado “efecto Marvel”, que ya ha golpeado a numerosas superproducciones recientes, vuelve a aparecer aquí. Mucho ruido previo, un arranque aceptable y una rápida pérdida de interés conforme avanzan los días.

La situación se complica todavía más porque las próximas semanas llegan cargadas de competencia. Títulos como Backrooms, Masters del Universo o Scary Movie amenazan con desviar rápidamente la atención del público. Y mientras tanto, otras películas continúan demostrando una resistencia inesperada en taquilla.

Especialmente llamativo está siendo el caso de Obsession, que se ha convertido en la gran sorpresa comercial del momento. La cinta, producida con apenas un millón de dólares, no solo mantiene cifras extraordinarias, sino que incluso ha logrado aumentar su recaudación respecto a semanas anteriores. Un fenómeno que vuelve a demostrar cómo el terror de bajo presupuesto continúa siendo uno de los negocios más rentables del cine actual.

También mantienen un rendimiento sólido Michael y El Diablo Viste de Prada 2, dos producciones que están mostrando una estabilidad mucho mayor que la nueva entrega galáctica. Especialmente llamativo es el caso de la secuela protagonizada por Meryl Streep, que sigue sumando espectadores con una fortaleza impropia de una franquicia veterana.

Mientras tanto, Super Mario Galaxy continúa acercándose peligrosamente a los mil millones de dólares mundiales, consolidando la enorme fortaleza comercial del cine familiar basado en videojuegos. Un contraste incómodo para Disney, que ve cómo una saga histórica como Star Wars pierde impulso precisamente cuando otras franquicias populares logran conectar con nuevas generaciones.

La situación en España tampoco invita al optimismo. El estreno de The Mandalorian and Grogu coincidió con el peor fin de semana del año en asistencia a salas. Apenas algo más de medio millón de espectadores acudieron a los cines españoles, una cifra sorprendentemente baja teniendo en cuenta que llegaba una nueva película de Star Wars.

La cinta consiguió liderar la taquilla nacional con 1,67 millones de euros, pero el dato sabe a poco para una franquicia que durante años fue capaz de paralizar el mercado cinematográfico mundial. El contexto tampoco ayuda: el buen tiempo, las terrazas y el cambio en los hábitos de ocio siguen castigando duramente a las salas.

El problema de fondo, sin embargo, parece más profundo que una simple cuestión estacional. Lo que empieza a percibirse es un desgaste generalizado hacia las grandes franquicias. El público continúa acudiendo al cine, sí, pero ya no responde automáticamente a cualquier secuela, spin-off o universo compartido.

Durante años, Hollywood creyó que bastaba con explotar marcas conocidas para garantizar el éxito. Ahora empieza a descubrir que incluso gigantes como Star Wars pueden sufrir saturación. Las series, las películas derivadas y la expansión constante del universo galáctico quizá hayan terminado diluyendo parte del carácter especial que la saga tuvo durante décadas.

Paradójicamente, The Mandalorian había sido una de las producciones más celebradas de la nueva etapa de Lucasfilm precisamente porque recuperaba parte del espíritu aventurero y sencillo que muchos fans echaban de menos. Pero trasladar ese éxito televisivo a las salas no parece haber generado el mismo entusiasmo.

La gran pregunta ahora es si The Mandalorian and Grogu logrará mantenerse gracias al público familiar o si terminará convertida en otro ejemplo del agotamiento de las franquicias históricas. Porque lo ocurrido este fin de semana deja una conclusión cada vez más evidente en Hollywood: ni siquiera Star Wars tiene ya garantizada la victoria automática en taquilla. @mundiario